El milagro en la recepci贸n: cuando la fe abre puertas que el dinero no puede.

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 Un hombre lleg贸 a la recepci贸n de un hotel.

—Se帽orita, me gustar铆a alquilar una habitaci贸n.
—Por supuesto, se帽or. Pase, si茅ntase como en casa.
—¿De verdad puedo? Estoy todo roto, sucio…
—No importa, hermano. Puede entrar.
—Gracias… Hace tres noches duermo en la calle. Esta noche, por fin, tendr茅 una cama de verdad.

Luego pregunt贸:

—¿Cu谩l es la habitaci贸n m谩s barata?
—La tarifa m谩s baja es de 250 d贸lares.
—Solo tengo 10… ¿No tiene algo peque帽o, aunque sea un colch贸n en el suelo?
—Lo siento, no.
—Entiendo… ¿y por 10 d贸lares podr铆a al menos ba帽arme? Necesito limpiarme para buscar trabajo.
—Tampoco puedo. Las reglas no lo permiten.
—Est谩 bien. Que Dios la bendiga.

La mujer lo mir贸 con compasi贸n… y algo en su coraz贸n se movi贸.

—Espere. Puede quedarse esta noche por esos 10 d贸lares.
—¿De verdad?
—S铆. Pase y si茅ntase como en casa.
—Gracias, se帽orita. Que Dios la bendiga.

A la ma帽ana siguiente:

—Dorm铆 como hac铆a d铆as no dorm铆a. Gracias por su bondad. No pagu茅 lo suficiente, pero… ¿puedo agradecerle con un vers铆culo de la Biblia?
—Claro.
—Dios puso esto en mi coraz贸n:

“Incluso cuando el mundo te olvid贸, Yo nunca lo hice. Te sostuve en tus peores momentos. Escuch茅 cada una de tus oraciones. Tu gloria est谩 llegando hoy.”

La mujer rompi贸 en llanto.

—Usted no entiende… Semanas de rodillas orando porque no entra ni un hu茅sped. Pens茅 que Dios me hab铆a dejado sola.

El hombre sonri贸:

—Se帽orita… no soy un mendigo. Soy un empresario hotelero. Ayer sal铆 con una promesa: si mis negocios segu铆an prosperando, cambiar铆a la vida de quien me ayudara. Fui a 20 hoteles… nadie me dej贸 entrar. Solo usted.
Mi promesa era dar un mill贸n de d贸lares, y esa bendici贸n es para usted.

—¿Habla en serio?
—Completamente. ¿Lo acepta?
—¡Claro que s铆! Esto cambiar谩 mi vida…

Ella tuvo fe, y Dios hizo el resto.

Y t煤 que lees esto:
Si est谩s pasando por un momento dif铆cil, no te rindas.
Dios tambi茅n tiene un prop贸sito para tu vida.

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